He encontrado dos escritos míos que unidos me van a servir para explicar el concepto de identidad.
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Siento que todo es un montaje, que SOY un montaje, una burda estructura de escudos y defensas que se ha derrumbado cuando un poco de viento, el viento de la verdadera realidad, ha agitado sus alrededores. No soy más que la consecuencia de. |
Me preocupa no saber cómo hacer para que los elogios me hagan mella. Porque sencillamente no sé. Ni elogios, ni ayuda, ni reconocimientos, ni nada de nada. Lo rechazo todo, y me fastidia mucho. Me pierdo cosas muy bonitas de la vida, me pierdo precisamente el construir la vida, mi vida, con los demás. Me gustaría ser más permeable. Me siento torpe. Ahora mismo estoy abrumada por el apoyo que he recibido hoy de mis compañeros de trabajo. Algo que no esperaba de la manera y cantidad como ha llegado, así que me siento aturdida y desbordada, y no sé qué hacer con ello, cómo canalizarlo para que no entre y salga de mi como si nada, para esta vez ser capaz de asimilarlo. Me siento torpe. Preocupada. Aprendemos al ritmo que sabemos, no al que queremos, esta es la putada. |
La Identidad es el reflejo (la devolución) de que vivimos en Sociedad.
Se construye al interaccionar con los demás, desde el momento que nacemos hasta el momento que morimos, instante tras instante, no transcurre un solo segundo sin que estemos construyéndonos, porque no transcurre un solo segundo sin que estemos interaccionando. Y esta construcción se nutre no de la interacción en si misma, sino de lo que asimilamos tras dicha interacción.
Somos seres capaces de aprender.
Y aprendemos según nuestra historia nos ha enseñado a aprender,
Es decir, cada uno aprende lo que puede o sabe aprender.
Ahora cambia la palabra Aprender por Asimilar …
Mis dos escritos hablan de eso, de que tiene que haber un OTRO, de que tiene que haber INTERACCIÓN y de que tiene que haber ASIMILACIÓN. Son los 3 pilares de la construcción de la identidad, y están presentes siempre, de un una manera u otra (sana o no sana, productiva o no productiva), están siempre ahí. Al nacer, ese Otro, esa Sociedad, es esa madre que nos da pecho, ese padre, ese núclo familiar. Al ir creciendo nuestra “sociedad” va ampliándose e incluyendo a los amigos, colegio, universidad, etc y al llegar a adultos vemos que nuestra identidad ha ido construyéndose con:
- aquello que hemos aprendido
- aquello que hemos rechazado
- aquello a lo que somos fieles
- aquello a lo que pertenecemos
- la cultura en la que hemos crecido
- los valores que hemos interiorizado
- la forma de nuestro lenguaje verbal y no verbal
- la manera de utilizar dichos lenguajes.
TODO ESTO SON LAS BASES DE LA IDENTIDAD, al menos desde la Terapia Gestalt.
¿Y las crisis? ¿qué son esas crisis de identidad que de repente hacen que no sepamos ya quiénes somos?
La identidad tiene como rol sostener la interacción en curso, es decir es la que organiza y da sentido a la interacción/contacto/experiencia (utiliza la palabra que mejor entiendas) que está sucediendo en este justo instante. Dicho más claro, nuestra identidad permite construir nuestra próxima identidad. Y esto lo hacemos o bien por exceso o bien por defecto.
a) Por exceso: tenemos “mucha” identidad. Hay tanta identidad que no aceptamos nuevas identidades:
- Nuestra actitud es inflexible ante lo nuevo.
- Lo sabemos todo, absolutamente todo.
- Vivimos insensibilizados de lo que nos rodea, porque nos podría afectar!.
- No sentimos curiosidad hacia nada.
- No estamos conectados con nuestros deseos o necesidades.
b) Por defecto: tenemos “poca” identidad, ni siquiera hemos podido construir esa identidad de origen:
- No podemos dar sentido a lo que vivimos.
- Somos incapaces de ver continuidad en lo que vivimos.
- La vida parece delirante, es como si estuviera fragmentada.
Estos dos extremos causan sufrimiento, mucho sufrimiento, tanto que llega un momento en que es intolerable para el organismo y entonces es cuando aparece la CRISIS como mecanismo de autorregulación.
(Mi escrito de la izquierda salió en un momento de crisis, de derrumbe, de desmoronamiento de un “exceso” de identidad. Fue un momento duro y doloroso de atravesar. Algo sorprendente que recuerdo de esa época fue la pérdida del lenguaje, había veces que intentaba decir cómo me sentía y ¡no podía!, se me habían borrado todas las palabras de la memoria, me sentía como un recién nacido … como si me hubiera quedado sin vocabulario)
La función de las crisis es la de comenzar una nueva reorganización interna más acorde a nuestra identidad más auténtica y más propia.
Las crisis nos ayudan a reconstruir nuestra identidad lo suficientemente sólida y lo suficientemente flexible como para empezar a vivir con mayor autonomía, menor sufrimiento y en consecuencia con mayor bienestar.
Así que, por dolorosas y duras que sean,
¡Bienvenidas las crisis!

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